- Ven aquí cara de sol, déjame que te abrace. Con esta manta tibia voy a cobijarte.
- Carita de sol, con mis manos esas lágrimas enjugaré. Sonríe.
- Acurrucada en mi regazo, así...así...cierra tus ojitos...duerme. Sht, sht, sht...tranquila, estoy aquí.
[...]La paz de su sueño fue su paz. Mirando la placidez del que duerme
con la conciencia tranquila entendió que, la aparente fragilidad de su
pequeña hija lo hacía ser fuerte.
(Solo_Agua, 16 de julio 2013)
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