Cuál es el problema, cuál es el problema que tengo tan grande. Habiendo tantas personas en el mundo y yo no puedo definir cuál es mi problema.
El universo siempre se confabula para empatarte con personas iguales que tú, con un problema. Y yo sé cuál es el tuyo, es el tiempo. Yo no tengo ese problema, por lo menos no lo tuve hasta ahora, considerando que el tiempo de “calidad de vida” de una mujer se reduce en una tercera parte al del hombre. Pero desde que esa calidad comenzó en mí, hasta la fecha nunca tuve mucha suerte. Hasta que apareciste… Suerte, se puede decir que suerte, aunque existe la buena suerte y la mala suerte. Aquí es donde saltan los exitosos, los optimistas, los que dicen que la suerte no existe y que nuestro destino es labrado por nosotros mismos. No ha sido mi caso. En verdad que no ha sido mi caso. He trabajado tan duro por todo lo que quiero y no ha sido nada fácil, pero quiero todo lo que tengo, más que tener todo lo que quiero, aun así, me alegro y continúo sin bajar la guardia ni un solo instante. Algo mejor vendrá. Y hoy pensaba solo hace unos instantes, en por qué no te tengo. Y no es que seas el mejor, sino que en su momento lo fuiste, y no sé si al siguiente instante también lo fuiste, sin embargo lo fuiste hace un segundo en el que pensaba en ti y quise hablarte. Pero no te llamé. Pero no te envié mensaje, no te lo dije directamente. Esperaré mejor a que lo leas y te enteres porque estarás aquí, ¡diablos! Sé que estarás aquí. Y te llenarás de soberbia, y no podré evitar que este vómito verbal se describa por sí solo, bueno, esa es la intención. ¿Patética, no? Y luego vendrás y me dirás sintiendo pena ajena: “Borra eso que escribiste, mi Lupita.” Te diré que por primera ocasión, no me importa. No me importa lo que los entes piensen, nadie me mantiene, a nadie le importa más que solo el morbo. ¿Qué más da? También soy solo una imagen premeditada con un nombre supuesto. Esta vez no me importa. Pero no es real lo que uno mismo dice de sí, lo real es lo que no se dice. Eso es lo que en realidad alguien inteligente descubriría, leería entre líneas y nadie tendría la necesidad de decir: “Esto no es real, no me paso a mí, es una historia ficticia”. Mientras tú vendrás a preguntarme: “¿Qué significa todo esto?” |
Texto agregado el 24-08-2017
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